lunes, 30 de septiembre de 2013

Pedaleando la insulina


La práctica constante de ejercicio beneficia a cualquier persona, pero para quien vive con diabetes los deportes ayudan en mayor medida, ya que mantienen estables sus niveles de azúcar en sangre, lo que en consecuencia trae una mejor calidad de vida.
“La recomendación médica es realizar 30 minutos de actividad física y entre los ejercicios que se pueden considerar en pacientes con diabetes está el ciclismo, deporte que pueden practicar tanto niños como adultos siempre y cuando no tengan problemas en articulaciones”, comentó el doctor Héctor Alberto Martínez Meléndez, subdirector de Atención Integral al Deportista, de la Comisión Nacional de la Cultura Física y Deporte (CONADE). 

Las personas con diabetes que realizan ciclismo o cualquier deporte mantienen estables sus niveles de glucosa en sangre y previenen complicaciones como nefropatía (afección en riñones), retinopatía (daño en la retina), glaucoma (trastorno en el nervio óptico), entre otras. A través del ejercicio las células se vuelven más sensibles, lo que permite un mejor transporte de azúcar y de esta forma el paciente tiene la energía para desempeñar sus actividades cotidianas o deportivas.
“Las personas que hacen ciclismo y padecen diabetes, antes que nada deben tener estables sus niveles de glucosa e iniciar con baja intensidad, es decir, ejercicio leve con una duración de 5 a 10 minutos que posteriormente lo podrá incrementar a media hora pero de forma moderada, ya que si se practica de manera intensa podría caer en un cuadro de hipoglucemia (nivel bajo de azúcar en sangre)”, expuso el especialista en Medicina deportiva. 

Cuando un paciente con diabetes presenta síntomas como mareo, nauseas, sudoración, visión borrosa escalofríos o dolor de cabeza durante la práctica deportiva es porque sus niveles de glucosa disminuyen; ante esa situación debe consumir algún tipo de carbohidrato simple, como dulces, chocolates o jugos naturales, y de esta forma se estabilizará su azúcar en sangre. 

Asimismo, antes de llevar a cabo alguna actividad física el paciente con diabetes debe tener un aporte de azúcar previo a la realización del ejercicio y al concluir con el mismo, de esta forma se evitará la descompensación; de igual importancia resulta beber agua, ya que una deshidratación puede tener como consecuencia resequedad de la piel generándole algún tipo de herida o haciéndolo más sensible a infecciones. 

Además de mantener en óptimas condiciones los índices de glucosa, el ciclismo ayuda a reducir los niveles de triglicéridos, colesterol y estrés, este último responsable de afecciones como dolores de cabeza, tensión muscular, trastornos de sueño, entre otros.
Ejercicio, sana alimentación y el adecuado tratamiento farmacológico son la tercia ideal para mantener el control sobre la diabetes. Sin embargo, cada uno de estos elementos debes estar supervisados por un médico especialista, ya que será él quien podrá ofrecer una mejor opción al paciente.
Cabe señalar que al andar en bicicleta se debe tener precauciones, sobre todo si se transita por las calles, ya que el ciclista es un conductor más y debe respetar los señalamientos viales para prevenir un accidente.


sábado, 28 de septiembre de 2013

Gel de testosterona para hombres con diabetes


Los hombres con diabetes tipo 2, con síndrome metabólico, o ambos problemas, son propensos a tener bajos niveles de testosterona.
Según lo indicado por un estudio, una terapia de reemplazo hormonal con un gel cutáneo mejoraría la respuesta a la insulina y la función sexual.

Los niveles de testosterona descienden cuando la función testicular está por debajo de los niveles normales, lo que se conoce como hipogonadismo, que debe ser controlado en los pacientes con diabetes tipo 2.

Los investigadores del Reino Unido estudiaron los efectos de un gel de testosterona (Tostran) sobre la resistencia a la insulina y los síntomas de hipogonadismo en 221 hombres con bajos niveles de la llamada hormona masculina. Los participantes tenían en promedio 60 años y un índice de masa corporal (IMC) de 32, lo cual indica obesidad.

El 80 % tenía síndrome metabólico, el 64 % padecía diabetes tipo 2 y el 44 % presentaba ambos trastornos. Al azar, se les indicó usar el gel todos los días o un placebo.

El estudio demostró una mejora estadísticamente significativa en la sensibilidad a la insulina en el grupo tratado con testosterona a los 6 meses y al año.

La terapia con testosterona mejoró también la calificación en una evaluación estándar de la función eréctil a los 6 meses y al año.

Los efectos adversos fueron similares en ambos grupos. Los problemas dermatológicos fueron los más comunes: se registraron en 19 hombres tratados con placebo (el 17 %) y en 27 de los participantes que usaron el gel de testosterona (el 25 %).

Esta mejoría de la resistencia a la insulina en el largo plazo ayudaría a reducir las complicaciones cardiovasculares y otras complicaciones de la diabetes, además de mejorar la calidad de vida en este grupo de riesgo.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Una planificación adecuada permite a los diabéticos practicar actividades físicas



Los Juegos Olímpicos de Sidney volvieron a demostrar que los deportistas diabéticos ya no compiten con desventajas insalvables ante sus rivales. El llamativo caso del británico Steve Redgrave, diabético insulinodependiente, que obtuvo en tierras australianas su quinta medalla de oro olímpica en remo ha servido para derribar los últimos mitos existentes en torno a la incapacidad de los diabéticos para el deporte de alto nivel.
Redgrave no fue el único deportista diabético que triunfó en Sidney. Además de este remero de 38 años —que se inyecta insulina seis veces al día— un deportista estadounidense que padece la misma enfermedad se adjudicó la medalla de oro en natación, precisamente en la prueba más corta de las que se disputan en la piscina.
Gary Hall triunfó en los 50 metros libres y contribuyó a enterrar la creencia de que los diabéticos no pueden ser campeones olímpicos. Tanto Redgrave como Hall sufren la modalidad más severa de diabetes, la llamada tipo 1 o juvenil, que es la que requiere inyectarse insulina a diario.
El ejercicio en diabéticos está de actualidad y la publicación estadounidense 'The Physician and Sports Medicine' dedica en su último número su espacio central a analizar los cambios más recientes registrados en el conocimiento del ejercicio físico y su relación con la diabetes.

Perfectamente capacitados si controlan la enfermedad
El doctor Martin Draznin, endocrinólogo de la Universidad de Michigan (EEUU), señala como conclusión principal en su trabajo que los deportistas diabéticos están capacitados para la victoria en la alta competición siempre que lleven a cabo un control intensivo de su enfermedad.


Mantener un equilibrio constante en el aporte de insulina y la regulación de su ingesta de hidratos de carbono son dos factores que deben ir unidos a la planificación del entrenamiento.
El deportista diabético debe llevar a cabo los controles de glucemia antes de las comidas y a la hora de acostarse, sea cual sea el tipo de insulina que se utilice, que puede ser de larga duración o la llamada lispro (ultrarrápida).
Es importante anotar durante un mes los niveles de glucemia que se registran dos horas después de las comidas para determinar si la pauta es correcta. El uso de una bomba de infusión subcutánea continua ofrece mayor protección frente a la hipoglucemia nocturna. Estas bombas (unidas a un catéter de plástico) son pequeñas y se pueden llevar ajustadas en un cinturón corriente. 

Recomendaciones para los atletas diabéticos
En el trabajo del doctor Draznin se recomienda a los atletas ingerir 15 gramos de carbohidratos cada media hora de ejercicio aeróbico (de baja intensidad y larga duración) para contrarrestar la creciente eficacia del uso de insulina. La monitorización de los niveles de glucosa —mediante la extracción de sangre con un pinchazo en la yema del dedo— es muy recomendable en actividades de más de una hora de duración. Para diseñar la estrategia de la temporada se recomienda disminuir las dosis de insulina inyectada durante los meses de mayor actividad competitiva.
El cuidado de los deportistas diabéticos comienza con un examen previo a su entrenamiento. Cuando los programas son especialmente intensos, puede ser necesario disminuir la dosis de insulina si los suplementos de carbohidratos no son suficientes para prevenir la hipoglucemia. El riesgo de sufrir un descenso brusco de este parámetro (o también un cuadro de cetoacidosis) exige que en la planificación del entrenamiento y la competición esté involucrado el endocrinólogo.
No obstante, el diabético debe saber que existen deportes contraindicados para él. En concreto, debe evitar todos aquellos en los que la aparición de una eventual hipoglucemia ponga en riesgo su vida. 
Actividades más y menos indicadas
Entre las actividades prohibidas figuran los deportes de motor, el alpinismo de gran altura, el paracaidismo o el windsurfing. En todas ellas, un desvanecimiento generado por un descenso de la glucemia podría ser fatal.
También se deben descartar (por el riesgo asociado de lesión vascular) los deportes con traumatismos violentos y repetidos, como kárate, taekwondo o boxeo. En el caso de submarinismo, está permitido siempre que salgan con un compañero adiestrado para actuar ante una hipoglucemia.
Del millón y medio de diabéticos que existen en España, aproximadamente el 10% presenta diabetes tipo 1 (necesitan inyectarse insulina a diario). La recomendación del ejercicio llevada a cabo por los endocrinólogos ha contribuido a un espectacular aumento en la actividad deportiva de los jóvenes diabéticos en nuestro país y a un cambio radical en la mentalidad de los enfermos.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

SOBRE EL AMOR DE LOS DIABÉTICOS


La diabetes mellitus es una enfermedad del metabolismo en la que el nivel de glucosa en sangre se eleva demasiado por la falta de disponibilidad de insulina para el almacenamiento de glucosa en las células del hígado y los músculos. Se distingue entre diabetes tipo 1 (el cuerpo ya no produce insulina) y diabetes tipo 2 (la producción de insulina no sólo disminuye, sino que el paciente se hace resistente a la insulina).
La diabetes mellitus tipo 1 se desarrolla cuando el paciente es joven y, pudiendo provocar problemas durante la adolescencia cuando el paciente quiera tener relaciones sexuales. Estos niños (enfermos) pueden haber sido educados en un ambiente muy protector teniendo menos posibilidades de experimentar con niños de su misma edad. Lo más deseable es que el niño reciba una educación lo más normal posible en un ambiente en el que el niño tenga suficiente espacio para desarrollarse.
Los jóvenes son muy sensibles a las reglas sociales de sus compañeros y tienen por tanto miedo a ser categorizados como diferentes o a ser rechazados por sus compañeros. Este miedo puede resultar en un aislamiento social, sentimientos de depresión, una autoestima inferior y poca estima del propio cuerpo. Este último sentimiento puede reforzarse por la presencia de marcas en la piel por haberse pinchado o por la presencia de una bomba de insulina. Ya se han ido todos los deseos sexuales. El apoyo y la educación de jóvenes con diabetes es imprescindible para minimizar las consecuencias negativas de la enfermedad.

Diabetes y nervios dañados
Puesto que la diabetes prolongada provoca el daño de los nervios, la mayoría de los problemas sexuales ocurren en la madurez.
Los varones diabéticos señalan con regularidad que experimentan problemas para tener o mantener una erección. La erección se produce por el riego sanguíneo de los cuerpos cavernosos del pene. En diabéticos, los nervios que regulan este riego sanguíneo no funcionan muy bien. Hoy en día se puede eliminar este problema gracias a las pastillas para la erección como Viagra y Cialis. Una alternativa este tipo de pastillas es el uso de inyecciones que dilatan los vasos sanguíneos.
Algunos hombres experimentan dificultades para tener un orgasmo. La estimulación del pene y las áreas de alrededor con un vibrador puede ayudar a que tengan un orgasmo.

Diabetes y la eyaculación retrógrada
Otra disfunción sexual es la eyaculación retrógrada. Por daños en los nervios, el músculo orbicular entre la próstata y la vejiga ya no se cierra bien. Cuando el hombre se corre, el semen no sale por el pene hacia fuera, sino que entra en la vejiga. En si esto no es un problema, el semen saldrá después al orinar. Cuando estos hombres quieran tener hijos, podrán forzar una eyaculación externa teniendo una vejiga extremadamente llena. (El antidepresivo imipramina tiene como efecto secundario que la orina se mantiene dentro de la vejiga, ayudando así a la eyaculación externa) La corrección quirúrgica del músculo orbicular puede ser otra posible solución.

Diabetes y menor apetito sexual
Las mujeres con diabetes indican muy frecuentemente que tienen menos ganas de sexo, y que tienen problemas con la lubricación (el mantener húmeda la vagina antes y después del sexo) así como una disminución del riego sanguíneo de la pared vaginal y de los labios genitales. También la damnificación de las células nerviosas desempeña probablemente un papel importante. En caso de una disminución de lubricación, se puede utilizar un lubricante o saliva durante el sexo. Las mujeres pueden aumentar la intensidad de la estimulación mediante un vibrador, lo que puede aumentar la excitación, probablemente resultando en un mejor riego sanguíneo y lubricación.
Se sospecha que, en mujeres, las quejas suelen estar relacionadas con sentimientos depresivos como consecuencia de la diabetes. Por esta razón, la terapia suele estar enfocada al tratamiento de la depresión y no de la problemática sexual. Sin embargo, la mujer puede indicar que quiere recibir un tratamiento para sus disfunciones sexuales. Esta solicitud conlleva, a veces, a una conversación con un sexólogo que la informa sobre el tema y que corrige las esperanzas irreales, llegando así a un resultado satisfactorio.

lunes, 23 de septiembre de 2013

EL HÍGADO ALMACENA Y PRODUCE AZÚCAR

El hígado actúa como la reserva de glucosa (o combustible) del cuerpo, y ayuda a mantener los niveles de azúcar en la sangre circulante y otros combustibles del cuerpo parejos y constantes. El hígado almacena y también fabrica glucosa dependiendo de la necesidad del cuerpo. La necesidad de almacenar o liberar glucosa es señalada principalmente por las hormonas insulina yglucagón. 
Durante una comida, su hígado almacenará azúcar, o glucosa, en forma de glucógeno para un momento posterior cuando el cuerpo lo necesite. Los altos niveles de insulina y los niveles de glucagón suprimidos durante una comida promueven el almacenamiento de glucosa como glucógeno.

El hígado fabrica azúcar cuando la necesita….

Cuando no está comiendo, especialmente durante la noche o entre comidas, el cuerpo tiene que fabricar su propia azúcar. El hígado suministra azúcar o glucosa al convertir glucógeno en glucosa en un proceso llamado glucogenólisis. El hígado también puede fabricar el azúcar o glucosa necesarias al recolectar aminoácidos, productos de desechos y subproductos grasos. Este proceso se denomina gluconeogénesis.

sábado, 21 de septiembre de 2013

La apnea del sueño puede provocar diabetes tipo 2

ELMUNDO
Roncar por la noche supone un problema mayor que el consecuente enfado de la pareja: un estudio ha llegado a la conclusión de que las personas que sufren apnea del sueño tienen más del doble de posibilidades de padecer diabetes tipo 2 que el resto de la población.

La apnea es una alteración por la cual la respiración se interrumpe un periodo de hasta 10 segundos mientras se duerme.

El estudio de la universidad de Angers pretendía estudiar la relación entre ésta y los desajustes metabólicos que dan lugar a la diabetes; se estudiaron 595 individuos y los resultados son más que sorprendentes: entre los enfermos de apnea, un 30,1% también lo eran de diabetes tipo 2, frente al 13,9% de los que no la padecían. El peso y la edad de los sujetos no influía en el número de afectados.

La causas de esta relación podrían ser, según el doctor Nicole Meslier que estas interrupciones de la respiración y por tanto también del sueño provocan una alteración en el empleo que el organismo hace de la insulina. La diabetes tipo 2 se caracteriza precisamente por eso, los enfermos que la padecen pueden producir insulina, pero no pueden utilizarla.

Esta enfermedad, que sufre más de un 10% de los hombres de mediana edad, aumenta además las posibilidades de sufrir infartos de corazón y cerebro. Así, el doctor Meslier concluye que se debería hacer pruebas de detección de diabetes a todos aquellos enfermos que sufran apnea ya que un 40% de los sujetos de la investigación publicada en el European Respiratory Journal no sabían que eran diabéticos antes del estudio, realizado durante tres años.

La mayoría de los expertos coinciden en que resultados como los de este estudio demuestran la importancia y la influencia en la salud de las enfermedades del sueño que, hasta el momento han sido despreciadas o al menos ignoradas tanto por los médicos e investigadores como por los pacientes.