sábado, 13 de agosto de 2011

Convivir con una enfermedad cronica



Vivir con una enfermedad de larga duración (también denominada crónica) plantea nuevos retos a una persona. Aprender a afrontar esos retos es un proceso largo — no es algo que se consiga de la noche a la mañana. Pero entender lo que te ocurre y participar activamente en el cuidado de tu salud te ayudarán a afrontar esos retos. Mucha gente descubre que el hecho de adoptar un papel activo en el tratamiento de un problema de salud crónico le ayuda a sentirse más fuerte y más preparada para enfrentarse a muchas dificultades y pruebas que les depara la vida.
¿Qué es una enfermedad crónica?
Hay dos tipos de enfermedades: agudas y crónicas. Las enfermedades agudas (como un catarro o una gripe) suelen durar relativamente poco. Sin embargo, las enfermedades crónicas son problemas de salud de larga duración (la palabra "crónico" proviene del término griego chronos, que significa tiempo).
El hecho de padecer un trastorno crónico no implica necesariamente tener una enfermedad grave o que puede poner en peligro la vida de una persona — aunque algunas enfermedades crónicas, como el cáncer y el SIDA, lo pueden hacer. Las enfermedades crónicas también incluyen trastornos como el asma, la artritis y la diabetes. A pesar de que los síntomas de una enfermedad crónica pueden desaparecer con los cuidados médicos, generalmente la persona sigue padeciendo la enfermedad subyacente — aunque los tratamientos que recibe pueden implicar que se sienta sano y se encuentre bien gran parte del tiempo.

Cada enfermedad crónica tiene sus propios síntomas, tratamiento y evolución. Exceptuando el hecho de que son relativamente duraderas, las distintas enfermedades crónicas no se parecen necesariamente entre sí en otros aspectos. La mayoría de las personas que padecen enfermedades crónicas no piensan en ellas mismas como en un "enfermo crónico", sino como en alguien que padece un trastorno específico — como el asma, la artritis, la diabetes, el lupus, la anemia falciforme, la hemofilia, la leucemia o la enfermedad concreta que tengan.

Si padeces una enfermedad crónica, es posible que no sólo te afecte físicamente, sino también emocional, social y a veces, incluso, económicamente. La forma en que a una persona le afecta una enfermedad crónica depende de la enfermedad particular que tiene y cómo repercute sobre su cuerpo, la gravedad de la enfermedad y el tipo de tratamientos que requiere. Aceptar y adaptarse a la realidad de padecer una enfermedad crónica requiere tiempo, pero los jóvenes que están dispuestos a aprender cosas sobre su enfermedad, a buscar y aceptar el apoyo de los demás y a participar activamente en el cuidado de su salud generalmente superan con éxito el proceso de afrontamient

martes, 9 de agosto de 2011

Esquiador olímpico sigue triunfando a pesar de la diabetes



Kris Freeman es uno de los atletas del equipo olimpíco de esquí de los Estados Unidos. Hace 11 años fue diagnosticado con diabetes tipo 1. Sin embargo, siguió entrenándose y participando de las competencias nacionales e internacionales. En 2011, ganó el campeonato nacional y se ubicó dentro de los 30 mejores esquiadores del mundo
Crédito: Fasterskier.com
Dicen los expertos que ésta es su mejor temporada. Los resultados así lo confirman. El atleta Kris Freeman, de 30 años, sigue sumando triunfos en la temporada de esquí de travesía. En la temporada 2011, ganó el Campeonato nacional de los Estados Unidos de 50 km y recibió una designación “grupo rojo” por terminar la temporada dentro de los 30 mejores esquiadores del mundo.
Integrante del equipo olímpico de esquí de los Estados Unidos, salió dentro de los 10 primeros en tres Olimpíadas de invierno. Aunque quizá su rasgo más conocido sea que es el único esquiador de alta resistencia con diabetes tipo 1.
Diagnosticado a los 19 años, el atleta se ha convertido en un importante referente para los jóvenes que no quieren abandonar el deporte debido a la diabetes.
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De hecho, en las Olimpíadas de 2010, realizadas en Vancouver, Canadá, Kris Freeman sufrió un descenso de su nivel de glucemia en medio de una carrera de 30 km. Como deportista de alto nivel, tuvo que aceptar el puesto 45 con resignación. “Fue un desastre rotundo”, comentó en una entrevista con la revista Diabetes Voice.

Sin embargo, esto no lo hizo bajar los brazos. Justamente éste es el mensaje que quiere transmitir a los niños y jóvenes: que sigan sus sueños, a pesar de la diabetes y de los inconvenientes que ésta pueda causar.
“Esto fue una desilusión, pero después del éxito que he tenido este año es más importante mostrarles a los niños que incluso cuando la diabetes puede sacarte del juego algunas veces, la clave está en seguir adelante. Uno nunca puede saber lo que puede pasar”.
• 8 deportistas que superaron las adversidades
Para prevenir situaciones similares, el esquiador tuvo que tener un manejo de la diabetes y de la nutrición más cercano.
Con el apoyo de la fundación Lilly Diabetes, Freeman realizará durante dos meses un tour de 8,000 millas que cruzará todo el país, visitando campamentos de verano para hablar con los niños y participar de algunas actividades diarias.

sábado, 6 de agosto de 2011

Impedimentos para la Actividad Física en Pacientes con Diabetes

Pocos individuos con diabetes participan de la actividad física y entre los que la realizan el nivel de intensidad es bajo, hay muchos factores modificables que distraen a los pacientes del ejercicio.
Introducción
Varios metaanálisis demostraron que la actividad física mejora el control glucémico determinado por medio de la hemoglobina glucosilada (HbA1c). Es probable que esa mejoría reduzca las complicaciones microvasculares y que la actividad física disminuya el riesgo de enfermedad cardiovascular, que es la causa más común de muerte entre los pacientes con diabetes.
La inactividad física es factor de riesgo para la enfermedad coronaria y se asocia con incremento en 3 a 4 veces para el riesgo de mortalidad global durante un período de seguimiento de 8 años. Además de reducir las muertes por enfermedad coronaria, la actividad física también mejora el control de la glucemia a través de varios mecanismos, al retrasar la aparición de diabetes y reducir su incidencia y los cuadros clínicos relacionados, como nefropatía, retinopatía, neuropatía, y enfermedad vascular cardíaca y periférica. Varios estudios importantes demostraron que la intervención sobre el estilo de vida, que involucre actividad física moderada en forma regular, reduce significativamente la incidencia de diabetes de tipo 2 además de mejorar el bienestar psicológico y la autoestima.
Sin embargo, estudios recientes demostraron que los adultos con diabetes pueden llevar a cabo menor actividad física que los individuos no diabéticos, que hasta 1/3 de los diabéticos adultos son completamente sedentarios y que solamente 1/3 se ejercitan regularmente.
Si bien se estimula la actividad física, la aceptación a largo plazo es un problema mayor de los programas de ejercicio físico. Muchos pacientes no pueden mantener la motivación para la actividad física hogareña cuando no están en una clase de ejercicios. Los impedimentos personales y medioambientales se han asociado con fracaso en la participación o en el mantenimiento de la actividad física.
Material y métodos
Se entregó un cuestionario a todos los pacientes que concurrieron al Centro de Diabetes del Hospital Ninewells, en Dundee. Los criterios de exclusión fueron la edad menor de 20 años o el manejo inadecuado del idioma inglés.
Una enfermera explicó el objetivo del estudio y se registraron la duración de la diabetes, la forma actual de tratamiento, el nivel de control glucémico por HbA1c y el peso.
La primera parte del cuestionario inquiría acerca de los niveles de actividad física en las últimas 2 semanas, la segunda parte exploraba la psicología subyacente. Los cuestionarios se entregaron a 428 participantes; luego de las exclusiones la muestra quedó integrada por 224 hombres y 182 mujeres. La edad promedio fue de 56.5 años y la duración media de la diabetes de 10 años. El 44% estaban tratados con insulina, el 39% con hipoglucemiantes orales, y el 18% sólo con control de la dieta. Los pacientes cuya diabetes había comenzado antes de los 30 años de edad y que habían iniciado tratamiento con insulina dentro del año del diagnóstico se clasificaron con diabetes tipo 1 y el resto con diabetes tipo 2. La población estudiada estuvo compuesta por 19% de individuos con diabetes tipo 1 y 81% con diabetes tipo 2, cifra que es representativa de la región en su conjunto.
Los datos se presentaron como valores de la media con sus desviaciones estándar y el nivel de p < 0.05 fue considerado estadísticamente significativo para las comparaciones de niveles de actividad; para la comparación de las variables psicológicas se empleó nivel de significación de p < 0.01, debido al gran número de variables comparadas.
Resultados
Una tercera parte del grupo (n = 135) manifestó haber participado de ejercicios, deportes o actividades físicas recreativas en las últimas 2 semanas. Estos pacientes fueron categorizados como "activos" y los 2/3 restantes (n = 271) se categorizaron como "inactivos".
Los activos tendieron a ser más jóvenes, si bien no existieron diferencias en el peso entre los activos y los inactivos. El control glucémico no fue diferente entre los 2 grupos, y tanto en pacientes con diabetes tipo 1 como tipo 2, la actividad no se asoció con la edad o con el peso. En el grupo de pacientes inactivos, los individuos con diabetes tipo 1 fueron significativamente más delgados que los que presentaban diabetes tipo 2, mientras que entre los pacientes activos no se observaron diferencias en los tipos de diabetes.
Entre los pacientes activos con diabetes de tipo 2 (n = 105), el 22% estaban controlados sólo con dieta; el 40%, con hipoglucemiantes orales, y el 38%, con insulina. Entre los individuos inactivos los valores fueron 21%, 52% y 27%, respectivamente.
Las actividades más comunes fueron las caminatas (96%), la jardinería (52%), el ejercicio en general (21%) y la natación (13%).
Se les solicitó a los pacientes que seleccionaran de una lista de eventos si alguno de ellos había causado que efectuaran menos ejercicio del que realizaban previamente. Fueron citados: enfermedad grave (20%), cambio de trabajo (9%), el nacimiento de niños (4%), el desarrollo de diabetes (3%), mudanza (3%), comienzo de primer trabajo (2%), casamiento (2%), separación de pareja (2%) y abandono del hogar (n = 1).
Los pacientes activos fueron menos propensos a pensar que el ejercicio era dificultoso, que la falta de elementos hogareños fuera un obstáculo y que no tuvieran tiempo libre. Los pacientes activos estuvieron más propensos a continuar con la actividad aunque se hallaran cansados o deprimidos o que hubiera algo para ver en la televisión, que el tiempo no fuera bueno, que no tuvieran compañía para el ejercicio, o que tuvieran más episodios de hipoglucemia de lo usual, que los individuos inactivos.
Fue menos probable que los pacientes de menos de 60 años creyeran que el ejercicio vigoroso mejoraría su control diabético en comparación con los mayores de 60 años, ya fueran activos o inactivos. También fue menos probable que los pacientes activos menores de 60 años creyeran que el ejercicio vigoroso les pudiera provocar hipoglucemia en comparación con los mayores de 60 años, tanto entre los individuos inactivos como entre los activos.
Discusión
El presente estudio confirma que los niveles de actividad física son bajos entre la población diabética del Reino Unido, ya que solamente 34% de los pacientes practicaron alguna forma de actividad física dentro de una ventana aleatoria de 2 semanas. Los pacientes activos eran más jóvenes, pero no fueron más delgados ni presentaban mejor control glucémico. La inactividad no se asoció con la forma de tratamiento en la diabetes tipo 2. El nivel de inactividad no mejoró desde 1990 y fue similar al observado recientemente en los EE.UU.
Los pacientes activos con diabetes tipo 2 pudieron, sin embargo, mantener su peso bajo y al mismo nivel que los individuos con diabetes tipo 1, si bien la inactividad parece estar asociada con mayor propensión para la ganancia de peso en la diabetes tipo 2. La circunferencia de la cintura es más sensible para detectar mejorías en la composición corporal desde la masa adiposa hacia la masa muscular que la determinación del peso o del índice de masa corporal. De todas maneras, los autores comentan que no se efectuó determinación de la circunferencia de la cintura en el presente ensayo.
Las caminatas y la jardinería fueron actividades populares. De todas formas, los niveles a los cuales se efectuaron fueron frecuentemente inefectivos para aumentar la frecuencia cardíaca y la respiración.
Estudios previos sugieren que la aceptación a largo plazo es mejor con los consejos individualizados para el estilo de vida, y con el ejercicio de intensidad moderada efectuado en el hogar. Los costos financieros reales para apoyar los mecanismos que permitan a los pacientes participar en niveles útiles de actividad pueden ser mayores que los generalmente reconocidos.
El número de pacientes con diabetes que participaron de la actividad física significativa es decepcionante (34%), señalan los autores, y en muchos de ellos la intensidad fue mínima. Se requieren reuniones locales para considerar la disponibilidad y el costo de los elementos para efectuar ejercicio en la comunidad, y los grupos más organizados pueden colaborar con el apoyo mutuo. Los equipos que trabajan con personas diabéticas necesitan pasar más tiempo aconsejando acerca de los aspectos sociales concernientes a la promoción de la actividad física, además de educar sobre los beneficios de esa actividad para la salud. Es necesario estudiar la participación de psicólogos, fisioterapeutas y fisiólogos del ejercicio dentro del equipo multidisciplinario que controla los individuos diabéticos.

viernes, 5 de agosto de 2011

Millones de diabéticos “mal diagnosticados”

Millones de personas en todo el mundo pueden estar en riesgo de muerte prematura debido a un mal diagnóstico de diabetes o porque no están recibiendo tratamientos efectivos para la enfermedad

De acuerdo con una reciente investigación llevada a cabo en 7 países por el Instituto de Métrica y Evaluación de la Salud, de la Universidad de Washington, en Estados Unidos.

El estudio analizó el diagnóstico, tratamiento y control de diabetes y sus riesgos de enfermedades cardiovasculares en Colombia, Inglaterra, Irán, México, Escocia, Tailandia y Estados Unidos.
Los resultados, muestran que una proporción sustancial de personas con diabetes no han sido diagnosticadas ni tratadas, tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados.
Se calcula que más de 280 millones de personas en el mundo tienen diabetes, la mayoría en los países en desarrollo. Se cree que la diabetes podría estar causando unos 4 millones de muertes a nivel global y se proyecta que esa cifra siga aumentando.
Estudios en el pasado ya habían mostrado que existe un “déficit” importante en el manejo y control de los pacientes con diabetes. Y este estudio parece confirmar esa afirmación.
Esta es una enorme oportunidad, para poder reducir la carga de esta enfermedad tanto en países ricos como en países pobres
La investigación encontró que en Estados Unidos casi 90% de los adultos con diabetes, más de 16 millones de adultos de 35 años o más, tienen glucosa en la sangre, presión arterial o colesterol en la sangre que no están siendo tratados de forma efectiva.
En México, revela el estudio, sólo un 1% de personas con diabetes están recibiendo tratamientos adecuados para la enfermedad y sus riesgos asociados.
El estudio, aparece publicado en el Boletín de la Organización Mundial de Salud, analizó los datos de los sistemas de salud nacionales y de seguros privados de salud sobre el diagnóstico, tratamiento y control de hiperglicemia (nivel elevado de glucosa en la sangre
También se analizaron datos de hipertensión arterial e hipercolesterolemia (nivel elevado de colesterol en la sangre), que son factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares asociados a la diabetes.
Los investigadores tomaron en cuenta factores como la edad, género, lugar de residencia (urbano o rural), ingresos, estatus de seguro sanitario y nivel educativo de los pacientes.
Los resultados mostraron que ni el ingreso y ni la educación están significativamente relacionados con el diagnóstico y tratamiento de diabetes, excepto en Tailandia.
En Colombia, México y Estados Unidos, se encontró que el estatus de seguro (ya sea privado, o por el sector público) es un fuerte indicador de un diagnóstico y control efectivos de la enfermedad, especialmente en Estados Unidos.
En todos los países, entre quienes ya recibieron el diagnóstico de la enfermedad, la mayoría no están recibiendo tratamiento para otros riesgos cardiovasculares que son igualmente peligrosos para la salud como el nivel descontrolado de glucosa en la sangre.
México sobresale por su alta prevalencia de la enfermedad, ya que 24% de hombres y 21% de mujeres mayores de 35 años padecen diabetes.
Pero también se encontró una alta prevalencia entre los hombres en Colombia, Inglaterra, México y Estados Unidos.
Demasiadas personas con diabetes y sus factores de riesgo cardiovascular no están siendo diagnosticadas apropiadamente, comenta el Dr. Stephen Lim, experto en salud global del Instituto de Métrica y Evaluación de Salud, y quienes sí han sido diagnosticados no están recibiendo tratamientos efectivos.
Según los investigadores hay 5 estrategias básicas que pueden ayudar a reducir esta carga de diabetes: la reducción de factores de riesgo modificables como la obesidad, los programas de vigilancia y monitoreo con cambios de estilo de vida en individuos prediabéticos, la mejora en el diagnóstico y control de la glucosa en la sangre entre diabéticos.
También es necesaria una mejora en el control de las complicaciones de la diabetes como la enfermedad renal, retinopatía, pie diabético y otros trastornos

martes, 2 de agosto de 2011

Millones de diabéticos “mal diagnosticados”

Millones de personas en todo el mundo pueden estar en riesgo de muerte prematura debido a un mal diagnóstico de diabetes o porque no están recibiendo tratamientos efectivos para la enfermedad

De acuerdo con una reciente investigación llevada a cabo en 7 países por el Instituto de Métrica y Evaluación de la Salud, de la Universidad de Washington, en Estados Unidos.

El estudio analizó el diagnóstico, tratamiento y control de diabetes y sus riesgos de enfermedades cardiovasculares en Colombia, Inglaterra, Irán, México, Escocia, Tailandia y Estados Unidos.
Los resultados, muestran que una proporción sustancial de personas con diabetes no han sido diagnosticadas ni tratadas, tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados.
Se calcula que más de 280 millones de personas en el mundo tienen diabetes, la mayoría en los países en desarrollo. Se cree que la diabetes podría estar causando unos 4 millones de muertes a nivel global y se proyecta que esa cifra siga aumentando.
Estudios en el pasado ya habían mostrado que existe un “déficit” importante en el manejo y control de los pacientes con diabetes. Y este estudio parece confirmar esa afirmación.
Esta es una enorme oportunidad, para poder reducir la carga de esta enfermedad tanto en países ricos como en países pobres
La investigación encontró que en Estados Unidos casi 90% de los adultos con diabetes, más de 16 millones de adultos de 35 años o más, tienen glucosa en la sangre, presión arterial o colesterol en la sangre que no están siendo tratados de forma efectiva.
En México, revela el estudio, sólo un 1% de personas con diabetes están recibiendo tratamientos adecuados para la enfermedad y sus riesgos asociados.
El estudio, aparece publicado en el Boletín de la Organización Mundial de Salud, analizó los datos de los sistemas de salud nacionales y de seguros privados de salud sobre el diagnóstico, tratamiento y control de hiperglicemia (nivel elevado de glucosa en la sangre
También se analizaron datos de hipertensión arterial e hipercolesterolemia (nivel elevado de colesterol en la sangre), que son factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares asociados a la diabetes.
Los investigadores tomaron en cuenta factores como la edad, género, lugar de residencia (urbano o rural), ingresos, estatus de seguro sanitario y nivel educativo de los pacientes.
Los resultados mostraron que ni el ingreso y ni la educación están significativamente relacionados con el diagnóstico y tratamiento de diabetes, excepto en Tailandia.
En Colombia, México y Estados Unidos, se encontró que el estatus de seguro (ya sea privado, o por el sector público) es un fuerte indicador de un diagnóstico y control efectivos de la enfermedad, especialmente en Estados Unidos.
En todos los países, entre quienes ya recibieron el diagnóstico de la enfermedad, la mayoría no están recibiendo tratamiento para otros riesgos cardiovasculares que son igualmente peligrosos para la salud como el nivel descontrolado de glucosa en la sangre.
México sobresale por su alta prevalencia de la enfermedad, ya que 24% de hombres y 21% de mujeres mayores de 35 años padecen diabetes.
Pero también se encontró una alta prevalencia entre los hombres en Colombia, Inglaterra, México y Estados Unidos.
Demasiadas personas con diabetes y sus factores de riesgo cardiovascular no están siendo diagnosticadas apropiadamente, comenta el Dr. Stephen Lim, experto en salud global del Instituto de Métrica y Evaluación de Salud, y quienes sí han sido diagnosticados no están recibiendo tratamientos efectivos.
Según los investigadores hay 5 estrategias básicas que pueden ayudar a reducir esta carga de diabetes: la reducción de factores de riesgo modificables como la obesidad, los programas de vigilancia y monitoreo con cambios de estilo de vida en individuos prediabéticos, la mejora en el diagnóstico y control de la glucosa en la sangre entre diabéticos.
También es necesaria una mejora en el control de las complicaciones de la diabetes como la enfermedad renal, retinopatía, pie diabético y otros trastornos, y una mejora en el manejo de los

Millones de diabéticos “mal diagnosticados”

Millones de personas en todo el mundo pueden estar en riesgo de muerte prematura debido a un mal diagnóstico de diabetes o porque no están recibiendo tratamientos efectivos para la enfermedad

De acuerdo con una reciente investigación llevada a cabo en 7 países por el Instituto de Métrica y Evaluación de la Salud, de la Universidad de Washington, en Estados Unidos.

El estudio analizó el diagnóstico, tratamiento y control de diabetes y sus riesgos de enfermedades cardiovasculares en Colombia, Inglaterra, Irán, México, Escocia, Tailandia y Estados Unidos.
Los resultados, muestran que una proporción sustancial de personas con diabetes no han sido diagnosticadas ni tratadas, tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados.
Se calcula que más de 280 millones de personas en el mundo tienen diabetes, la mayoría en los países en desarrollo. Se cree que la diabetes podría estar causando unos 4 millones de muertes a nivel global y se proyecta que esa cifra siga aumentando.
Estudios en el pasado ya habían mostrado que existe un “déficit” importante en el manejo y control de los pacientes con diabetes. Y este estudio parece confirmar esa afirmación.
Esta es una enorme oportunidad, para poder reducir la carga de esta enfermedad tanto en países ricos como en países pobres
La investigación encontró que en Estados Unidos casi 90% de los adultos con diabetes, más de 16 millones de adultos de 35 años o más, tienen glucosa en la sangre, presión arterial o colesterol en la sangre que no están siendo tratados de forma efectiva.
En México, revela el estudio, sólo un 1% de personas con diabetes están recibiendo tratamientos adecuados para la enfermedad y sus riesgos asociados.
El estudio, aparece publicado en el Boletín de la Organización Mundial de Salud, analizó los datos de los sistemas de salud nacionales y de seguros privados de salud sobre el diagnóstico, tratamiento y control de hiperglicemia (nivel elevado de glucosa en la sangre
También se analizaron datos de hipertensión arterial e hipercolesterolemia (nivel elevado de colesterol en la sangre), que son factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares asociados a la diabetes.
Los investigadores tomaron en cuenta factores como la edad, género, lugar de residencia (urbano o rural), ingresos, estatus de seguro sanitario y nivel educativo de los pacientes.
Los resultados mostraron que ni el ingreso y ni la educación están significativamente relacionados con el diagnóstico y tratamiento de diabetes, excepto en Tailandia.
En Colombia, México y Estados Unidos, se encontró que el estatus de seguro (ya sea privado, o por el sector público) es un fuerte indicador de un diagnóstico y control efectivos de la enfermedad, especialmente en Estados Unidos.
En todos los países, entre quienes ya recibieron el diagnóstico de la enfermedad, la mayoría no están recibiendo tratamiento para otros riesgos cardiovasculares que son igualmente peligrosos para la salud como el nivel descontrolado de glucosa en la sangre.
México sobresale por su alta prevalencia de la enfermedad, ya que 24% de hombres y 21% de mujeres mayores de 35 años padecen diabetes.
Pero también se encontró una alta prevalencia entre los hombres en Colombia, Inglaterra, México y Estados Unidos.
Demasiadas personas con diabetes y sus factores de riesgo cardiovascular no están siendo diagnosticadas apropiadamente, comenta el Dr. Stephen Lim, experto en salud global del Instituto de Métrica y Evaluación de Salud, y quienes sí han sido diagnosticados no están recibiendo tratamientos efectivos.
Según los investigadores hay 5 estrategias básicas que pueden ayudar a reducir esta carga de diabetes: la reducción de factores de riesgo modificables como la obesidad, los programas de vigilancia y monitoreo con cambios de estilo de vida en individuos prediabéticos, la mejora en el diagnóstico y control de la glucosa en la sangre entre diabéticos.
También es necesaria una mejora en el control de las complicaciones de la diabetes como la enfermedad renal, retinopatía, pie diabético y otros trastornos, y una mejora en el manejo de los

Millones de diabéticos “mal diagnosticados”

Millones de personas en todo el mundo pueden estar en riesgo de muerte prematura debido a un mal diagnóstico de diabetes o porque no están recibiendo tratamientos efectivos para la enfermedad

De acuerdo con una reciente investigación llevada a cabo en 7 países por el Instituto de Métrica y Evaluación de la Salud, de la Universidad de Washington, en Estados Unidos.

El estudio analizó el diagnóstico, tratamiento y control de diabetes y sus riesgos de enfermedades cardiovasculares en Colombia, Inglaterra, Irán, México, Escocia, Tailandia y Estados Unidos.
Los resultados, muestran que una proporción sustancial de personas con diabetes no han sido diagnosticadas ni tratadas, tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados.
Se calcula que más de 280 millones de personas en el mundo tienen diabetes, la mayoría en los países en desarrollo. Se cree que la diabetes podría estar causando unos 4 millones de muertes a nivel global y se proyecta que esa cifra siga aumentando.
Estudios en el pasado ya habían mostrado que existe un “déficit” importante en el manejo y control de los pacientes con diabetes. Y este estudio parece confirmar esa afirmación.
Esta es una enorme oportunidad, para poder reducir la carga de esta enfermedad tanto en países ricos como en países pobres
La investigación encontró que en Estados Unidos casi 90% de los adultos con diabetes, más de 16 millones de adultos de 35 años o más, tienen glucosa en la sangre, presión arterial o colesterol en la sangre que no están siendo tratados de forma efectiva.
En México, revela el estudio, sólo un 1% de personas con diabetes están recibiendo tratamientos adecuados para la enfermedad y sus riesgos asociados.
El estudio, aparece publicado en el Boletín de la Organización Mundial de Salud, analizó los datos de los sistemas de salud nacionales y de seguros privados de salud sobre el diagnóstico, tratamiento y control de hiperglicemia (nivel elevado de glucosa en la sangre
También se analizaron datos de hipertensión arterial e hipercolesterolemia (nivel elevado de colesterol en la sangre), que son factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares asociados a la diabetes.
Los investigadores tomaron en cuenta factores como la edad, género, lugar de residencia (urbano o rural), ingresos, estatus de seguro sanitario y nivel educativo de los pacientes.
Los resultados mostraron que ni el ingreso y ni la educación están significativamente relacionados con el diagnóstico y tratamiento de diabetes, excepto en Tailandia.
En Colombia, México y Estados Unidos, se encontró que el estatus de seguro (ya sea privado, o por el sector público) es un fuerte indicador de un diagnóstico y control efectivos de la enfermedad, especialmente en Estados Unidos.
En todos los países, entre quienes ya recibieron el diagnóstico de la enfermedad, la mayoría no están recibiendo tratamiento para otros riesgos cardiovasculares que son igualmente peligrosos para la salud como el nivel descontrolado de glucosa en la sangre.
México sobresale por su alta prevalencia de la enfermedad, ya que 24% de hombres y 21% de mujeres mayores de 35 años padecen diabetes.
Pero también se encontró una alta prevalencia entre los hombres en Colombia, Inglaterra, México y Estados Unidos.
Demasiadas personas con diabetes y sus factores de riesgo cardiovascular no están siendo diagnosticadas apropiadamente, comenta el Dr. Stephen Lim, experto en salud global del Instituto de Métrica y Evaluación de Salud, y quienes sí han sido diagnosticados no están recibiendo tratamientos efectivos.
Según los investigadores hay 5 estrategias básicas que pueden ayudar a reducir esta carga de diabetes: la reducción de factores de riesgo modificables como la obesidad, los programas de vigilancia y monitoreo con cambios de estilo de vida en individuos prediabéticos, la mejora en el diagnóstico y control de la glucosa en la sangre entre diabéticos.
También es necesaria una mejora en el control de las complicaciones de la diabetes como la enfermedad renal, retinopatía, pie diabético y otros trastornos, y una mejora en el manejo de los